En nuestras reuniones con familias, la conversación suele empezar por un país, unas fechas o un programa. Pero, al hablar con calma, aparecen las motivaciones que hay detrás. Elegir una estancia en el extranjero para vuestro hijo o hija empieza por entender qué estáis buscando.
Cada familia tiene su punto de partida
A veces se busca avanzar en inglés y en los estudios. Otras, recuperar la ilusión por aprender, cambiar de ambiente o ampliar el círculo de amistades. También hay padres que vivieron esta experiencia y quieren ofrecer esa oportunidad a sus hijos. Y estudiantes que, después de escuchar a sus hermanos mayores, desean vivir su propia aventura.
Cuando existe desmotivación o alguna dificultad, conviene conocer bien la situación y valorar qué puede aportar la estancia. Un cambio de país no resuelve por sí solo todos los problemas: necesitamos un planteamiento realista y adecuado para cada estudiante.
Escuchar las expectativas de padres e hijos
El punto de partida es diferente en cada familia. Y las expectativas de padres e hijos no siempre coinciden: para algunos pesa más el futuro académico; otros se centran en la experiencia internacional, en hacer amigos, practicar su deporte o ganar independencia.
Por eso, antes de elegir un programa, merece la pena dedicar el tiempo necesario a entender qué espera cada uno. No hace falta llegar a la primera reunión con todas las respuestas. Podemos empezar por escucharos y ordenar juntos las preguntas.
Aprender inglés y conocer otra forma de estudiar
En el plano académico, la oportunidad está en conocer otro sistema educativo, descubrir asignaturas y, según el centro y el programa, acercarse a una forma de aprender más práctica: proyectos, trabajo en equipo o experiencias relacionadas con el mundo laboral.
En el inglés, la posibilidad de dar un paso importante al utilizarlo cada día: en clase, con la familia anfitriona, entrenando o hablando con nuevos amigos. Que deje de ser solo una asignatura y se convierta en una herramienta para desenvolverse. El progreso dependerá también del punto de partida, la duración y la participación del estudiante.
Deportes, amistades y autonomía fuera del aula
La experiencia ofrece oportunidades para ganar autonomía, asumir responsabilidades y aprender a resolver situaciones cotidianas. Ese crecimiento también se construye al incorporarse a un equipo de fútbol, baloncesto o rugby, continuar con el atletismo, participar en un club o encontrar su sitio entre nuevas amistades.
Como director de Masinglés, y también como padre, me produce especial satisfacción ver cómo un estudiante va superando dificultades y descubre que puede hacer cosas que antes le parecían lejanas.
Verano, trimestre o año escolar: encontrar su momento
No todos parten del mismo punto ni necesitan la misma experiencia. Por eso hay que valorar el destino, la duración y el momento: unas semanas en verano, un trimestre o un curso escolar. También si tiene sentido viajar durante este curso o preparar el próximo.
La elección debe tener en cuenta la motivación, la madurez, la trayectoria académica, los intereses y las circunstancias familiares. Irlanda, Estados Unidos o Canadá pueden plantear opciones diferentes; la recomendación debe partir del estudiante y del programa concreto.
Podéis consultar las opciones de programas de verano en el extranjero y programas académicos. Si estáis valorando Irlanda, tenéis también información sobre el trimestre y año escolar en Irlanda.
Convalidaciones y adaptación al regreso
En los programas académicos, también debemos tener en cuenta el regreso: las convalidaciones que correspondan, la continuidad de los estudios y la adaptación al volver a su centro. Son aspectos que pueden determinar la elección según el perfil y las prioridades del alumno.
Los requisitos deben revisarse para el país, el curso y la situación académica de cada estudiante. Conviene aclararlos antes de decidir, sin dar por hecha una convalidación automática, y hablar con el centro de origen sobre la reincorporación.
Dos vídeos para acompañar esta reflexión
Para seguir pensando en las oportunidades que podemos ofrecer a nuestros hijos, comparto dos vídeos de Aprendemos Juntos, el proyecto educativo de BBVA. Sus reflexiones nos ayudan a conversar sobre los intereses de cada estudiante y la forma de acompañarle cuando afronta nuevos aprendizajes.
Richard Gerver: descubrir lo que les ilusiona
El educador Richard Gerver reflexiona sobre la importancia de conocer a cada niño y darle oportunidades para descubrir sus intereses. La motivación puede surgir al probar una asignatura, una actividad artística o una experiencia que hasta entonces no había tenido a su alcance.
Esta idea conecta con una de las conversaciones que tenemos con las familias: además del destino, ¿qué oportunidades le gustaría encontrar a vuestro hijo? Un deporte, un club o una nueva forma de aprender pueden ayudarnos a valorar qué programa encaja mejor con él.
El fragmento «Ayudar a los niños a encontrar su pasión» dura 5:38. La página también ofrece la conversación completa.
Carol Dweck: aprender también significa afrontar retos
La psicóloga e investigadora Carol Dweck explica su propuesta de mentalidad de crecimiento: desarrollar habilidades mediante aprendizaje, estrategias adecuadas y apoyo. En la conversación, subraya que no basta con pedir más esfuerzo; también importa saber cómo avanzar y cuándo solicitar ayuda.
Relaciono esta idea con algo cotidiano en una estancia: atreverse a hablar en inglés, incorporarse a una actividad o aprender a organizarse. El objetivo es acompañar el proceso, sin exigir que todo salga bien desde el primer día.
El fragmento «No temas equivocarte, nunca es tarde para aprender» dura 4:58. La página también incluye la entrevista completa.
Comparto estas reflexiones educativas como punto de partida para conversar en familia. La relación con la elección de una estancia es mi interpretación como asesor.
Asesoramiento desde la primera conversación
Nuestro papel en Masinglés empieza ahí: escuchar, explicar las opciones y ayudaros a tomar una decisión con un planteamiento claro desde el principio. Sin prisas ni presión. Con las conversaciones que hagan falta y espacio para aclarar cada duda.
Si todavía estáis valorando si es el momento adecuado, podéis leer también nuestra reflexión: ¿Está preparado mi hijo para estudiar en el extranjero… o soy yo quien todavía no está preparado?
Fernando Reclusa
Director de Masinglés
No tenéis que decidirlo solos
Contadnos cómo es vuestro hijo o hija, qué le ilusiona y qué os preocupa. Os ayudamos a valorar las opciones de verano, trimestre o año escolar.


